Reseña

Cuando la confianza se quebranta

Existen ciertos lazos de unidad en la relación interpersonal. Son fuertes o débiles, según sea el caso, o según es la intensidad de la misma. La credibilidad, la confianza, el compromiso, entre otros, son esos lazos que estrechan o separan, unen o dividen, juntan o aíslan. Cuando la confianza se quebranta, se genera un conflicto serio, casi imposible de reparar. Si los jugadores no confían en su jefe inmediato, llámese como se llame, los resultados podrán no llegar a ser del agrado de las partes.Tomar un acuerdo y pisotearlo, sin avisar antes de tiempo, es doloroso el impacto. Ejemplo: el romance entre Tigres y su jugador Alán Pulido parecía hermoso. Algo no usual apareció, el jugador dijo una cosa, el club otra, los insultos por poco aparecen, el futbolista mal asesorado no presentó pruebas convincentes de la supuesta razón que le acompañaba, la confianza se quebrantó, y ambos perdieron. Cuando ambas partes pierden, restablecer la relación, es complicado.La idea futbolística de cada entrenador (en caso de existir) zozobra cuando la confianza es débil; más si ya se perdió totalmente. Los resultados en el futbol, primero, los producen los jugadores. Cuando hay quien se monta en su capricho y afirma que es la estrategia la que triunfa, y nada por encima de ella, la ruptura en credibilidad, confianza, estima y apoyo, se empieza a exhibir.En todo departamento de contabilidad se necesita un músico. Es decir, la creatividad, inventiva, inspiración y compromiso, van más adelante del plan y del diseño. Confiar en la gente, en sus capacidades, talento, destrezas, y darles la confianza para que ejecuten y desarrollen sus habilidades, es la mejor estrategia. La estrategia es la ejecución. Poner por encima de eso, otro elemento, es cimentar en arena, sinónimo de provocar un quebranto en la confianza. Al perderse ésta, la debacle está presente.