Reseña

La comparación puede resultar odiosa

La Final de anoche, obvio sólo la ida, tiene el privilegio de poder compararla con las otras 41 finales de los torneos cortos. La presencia del Guadalajara, ausente hace ratito, y la comparecencia de Tigres, hacen expectante el evento. Lo sucedido anoche, ¿Lo podemos comparar contra otra final de la cual ya sabemos el resultado último?

Es cuestión de recordar e imaginar porque los datos seguros de las finales anteriores, no se pueden modificar.

A lo de anoche todavía le falta su segunda parte. La comparación que puede resultar odiosa sirve para volver a evaluar lo pasado, con lo de ayer. Hagamos este ejercicio comparativo. La final América – Cruz Azul aportó mucha emotividad y asombro. ¿Anoche, existió eso? Chivas – Toluca tuvo su momento conmovedor. ¿Anoche lo hubo?  Monterrey – Morelia tuvieron el descaro de jugar horrible la vuelta. ¿Ayer alguien bostezó? Toluca – Santos se brindaron la última vez. ¿Alguien se atreve a brindar por lo visto anoche?

Puede seguir siendo odiosa la comparación pero sirve de terapia o catarsis porque las sorpresas del Pachuca quisiéramos volverlas a ver. Si se han agotado los boletos para la vuelta del próximo domingo, esperemos que tenga sentido tal hecho, y que los asistentes encuentren un verdadero sentido al acudir a la final. Pumas mostró su grandeza ganándole la final a Monterrey, Pachuca, Morelia y Chivas. ¿Los de anoche podrán imitar tal conquista?

Dicen que de aquel 5 a 0 nadie se acuerda porque los equipos involucrados no llamaban la atención del país, en ese momento. ¿Qué debió haber sucedido anoche para voltear a verlos con la misma o mejor expectación? ¿Qué le falta a Tigres y Guadalajara para obligarnos a voltear a verlos; o con lo de anoche es suficiente? Benditas liguillas y finales mexicanas.

Que nunca se acaben.