Reseña

La casa pierde mucho

El hombre humilde sabe reconocer. Afirmar que la casa ya perdió mucho, puede doler, pero es una ingrata realidad. Pudiera pensarse que 4 derrotas consecutivas en casa, es dolor que el ajeno, prodiga. En la postura de la estadística, sucumbir por quinta ocasión en el dulce estar del hogar, pareciera maldición.

Ya no es cosa de un desafío aritmético, es tema de capacidades expuestas. Santos no ha jugado mal para sólo tener 7 puntos en el lugar 17; hay soporte para creer. Falta demostrarlo.Los casinos no se establecen para perder en casa. Es la nueva meta: estar obligado a ganar. Lo fortuito juega más de lo debido, pero juega, es incontrolable, a veces a favor, otras en contra. Predecir algo con puntual acierto, es fantasía.

La humildad suele contar la verdad. Esta noche es la ocasión para actuar con lógica, sin tantos miramientos en el diseño estratégico, que apoya al posible éxito, pero no es la clave.El gol en Puebla (para puntualizar un ejemplo) fue fabricado, aunque fortuito. Se dieron más acciones, bien labradas, que debieron ser gol, pero no entraron. He aquí la exacta contemplación de poder ganar o no, esta noche.

Atlas tiene sus grietas, angustias y también sus virtudes. Matosas no va a jugar con su apellido ni con sus títulos en León. Es un mortal más. Puede ser cuestión de proporciones para que la casa ya por fin gane.Nadie ha podido lograr que Diego, entregue con ventaja, un pase hacia delante de más de 12 metros. Ya lleva nueve meses aquí, y aún no lo muestra.

Eso no es estrategia; es hacer que el jugador en lo individual, mejore de manera significativa, sin darle importancia a la distancia recorrida durante todo el juego. Las variables las están confundiendo, y en parte, por eso, la casa ha perdido. La forma de vivir es más importante que la forma de trabajar. Ya se llegó al límite máximo, permitido, de derrotas en casa.

Ahora, con o sin estrategia, deben llegar las victorias.