Reseña

La otra cara del mismo Santos

Se empieza a escribir una nueva historia del Club Santos. La actualidad ofrece una realidad semejante a la de 1991 o cualquier otra época donde se sufría. Hoy al menos existe la clara conciencia. Esta trayectoria ha vivido de todo, no deja dudas, señala el sufrimiento como camino obligado.

Cuando llegaron los éxitos, la sorpresa fue insólita pero la costumbre invadió al aficionado.

Ganar, triunfar, calificar, ser finalista y campeón, parecía normal.Hoy, la nueva realidad obliga a entender y ser solidarios. Cuando la pobreza existía, el desprecio era natural, se aceptaba y comprendía.

Después de vivir gloriosos años, se dificulta volver a admitir lo que creíamos ya había pasado, que era de antaño, lejano, y que no iba a regresar. Ser lugar 17 de la tabla general es parecido a 1992.

Esto es la otra cara del mismo Santos o la misma cara del otro Santos. Tengo mis dudas. Estamos en presencia de un Santos antiguo que con dinero se fue transformando. Pero cuando fue pobre y humilde, se parecía al de hoy.

Eran momentos insoportables donde había la esperanza de modificar las desgracias. Hoy no se ve por dónde ni con quién. Los encargados tienen trabajo parecido al de antes, y también tengan sufrimiento como antes lo había.

Se empiezan a pagar las deudas de los “nuevos liderazgos”. Antes se saldaban con mucho corazón. Hoy los latidos no se captan. La afición ayer estuvo presente con ánimo de entender y alentar.

Al ver tanto desorden en el campo y en el entrenador, la paciencia no aguanta. Sin dinero debe aparecer el talento. Pero sin talento no se hace el dinero que antes hubo.