Reseña

La cara amable del demonio

El demonio se puede tomar como agradable excusa para empezar a reaccionar. Todavía no se duda de las capacidades ni de la calidad del plantel. Pero es importante ya no tener tanto desatino en el campo, como ejemplo que varios de los titulares no saben entregar bien un balón cuando se intenta ir hacia adelante. Nadie ha podido corregir este grave y leve detalle. La generación de futbol y por consecuencia la fabricación de opciones claras y manifiestas de gol, necesariamente terminan en alguna anotación. Al no darse los dos primeros pasos, el fin último no llega; y la victoria tampoco.
Tener en casa a uno de los dos equipos con diez puntos, casi líder del torneo, con plantel atractivo y el jugador del momento o de la semana (Brizuela) se antoja que esa presencia es la cara amable del demonio para poder vencerlo e iniciar otra etapa. La fe todavía está, flaquea pero sigue viva. Las esperanzas se renuevan cada jornada pero las experiencias muestran un camino muy andado, gastado, donde confiar no es la mejor variable. Sin embargo, las virtudes se asoman porque existen pero no se han atrevido a surgir.
Los discursos han llegado a su límite porque las declaraciones no han sido acordes a las conductas. Lo que prometieron no lo han cumplido, lo que esperaban, nadie lo encuentra; y lo que afirman no genera tranquilidad porque hay enorme discordancia entre las acciones, las palabras y los logros. Ya debe preocupar la falta de victoria, y el demonio es agradable compañía y motivo para levantarse del húmedo lugar 16. Recordemos que ya será la fecha 5, y la posición en la tabla al terminar esta jornada, es muy importante.
Ganar mañana para Santos no es tema de suerte o buena voluntad, de actitud y saber concretar. Es asunto de capacidades puestas al servicio grupal con inteligencia como consigna trascendente. Se supone que los jugadores saben su condición de seria desventaja o atraso en el torneo; de ahí que lo mínimo que se les solicita es dedicación máxima a la eficiencia porque el rival es el demonio.