Reseña

Los campeones también lloran

Según la obra “Los ricos también lloran” y hasta algunos empobrecen antes de lo previsto, es natural ver mal a Pumas (especialmente a ellos) a Tigres y Santos. Hace rato veíamos muy mal a Chivas y no se olvidan lapsos incómodos de Cruz Azul. El América de hace 5 torneos fue lugar 17 y seguía llamándose América. Monterrey fue posición 11 en noviembre pasado. Pachuca hace rato que no aparece y Toluca tuvo dos años de vergüenzas.
¿Entonces qué les pasa a los líderes generales y a los campeones del futbol mexicano? Son organizaciones humanas y todos lloran. Tijuana después de ser campeón, tuvo un año completo de fracasos. Ningún entrenador hace campeón a una institución. Afirmar eso, es usar una expresión llena de herejía con paradigmas falsos involucrados. Muchos entrenadores han sido campeones y ellos mismos, luego sufren. ¿Desea usted nombres? Vucetich, Ferreti, Memo Vázquez, “Chepo”, Benjamín, Lapuente, Lavolpe; todos fueron grandes y luego basura. O nunca fueron grandes y tampoco son basura.
Muchos entrenadores han sabido pasar por el proceso del fracaso – éxito – fracaso; en el orden que sea. Enrique Meza, Carrillo, Guzmán y Mohamed no se escapan a esta misma tónica. Vale la pena recordar con cierto olvido, a campeones como Quirarte y los hermanos Tena, que han recorrido el mismo camino de la alegría y la tristeza. ¿José Luis Trejo fue grandioso en Pachuca y hoy inútil en Pumas? Son preguntas cordiales con la misma respuesta.
El futbol mexicano es altamente competitivo consigo mismo, y por eso existe la rueda de la fortuna y de la desgracia. Nada nos debe asustar ni tampoco al menor movimiento, es necesario exagerar los elogios o las tribulaciones. El objetivo de llegar al quinto partido en el próximo mundial es la vara para medir lo que Herrera puede ofrecer porque aunque en apariencia no haya tenido descalabros en nuestro entorno, tampoco ha sido sometido a exigencias mayúsculas como “Chepo”. Es maravilloso poder describir que en nuestro país los campeones también lloran.