Reseña

El campeón se expulsó

Inusual partido inaugural del campeón contra León. Se supone que irrepetible el hecho. Actuar con uno menos desde el minuto 7, obliga a retirar cualquier análisis. El campeón se fue cayendo en pedacitos por su propia irresponsabilidad debido a que cuando los bríos se recargaban para el segundo tiempo, al primer minuto ocurre otra tragedia auto gestada.

Ahí se detiene todo.El escenario fue más agresivo con la tercera auto expulsión. Será un torneo de 16 fechas para el campeón.

Hubo cordura en los expulsados al momento de salir del campo, y también en su entrenador. Malo hubiera sido el reclamo. En la de “San Agustín” cabe la duda de que es el delantero quien le pega al portero.

Era opción clara y manifiesta de gol, y el contacto existe. Todo se comprende. La respuesta de los 10, 9 y 8 que iban quedando, fue lo mejor. Hasta hubo gol a favor.Hay espacio para la excusa y una rendija para la recriminación a los expulsados en segundo y tercer término. Los procesos, suponen formación y capacitación. En este lapso es donde el jugador debe saber dónde está parado y qué sucede a su alrededor.

No necesita que su entrenador le vuelva a repetir indicaciones. Tavares e Ibáñez se confundieron porque su proceso intelectual no está maduro para interpretar lo que el partido señalaba.La auto destrucción es materia oportuna para trabajar en asignaturas sutiles de los procesos.

Jorge pensó engañar al árbitro y a César lo rebasó su ímpetu mal dirigido. Aquí hay trabajo, esto debe evaluarse, existe la oportunidad para advertir porque todo fue reglamentario.

El árbitro tuvo sustentos para expulsar a los tres. Eso es materia de los procesos que desgraciadamente trajeron una derrota. El resultado incómodo vino por descuido de los procesos. Las pesadillas, como la de antier, pueden evitarse con trabajo de precisión.