Reseña

Ser campeón: una excitación pasajera

Ser campeón en los torneos cortos de nuestro país, pareciera ser una excitación pasajera que genera emociones a raudales en muchos sentidos y en miles de personas, pero pronto se olvida, no deja huella o marca. Atlante, Morelia, Necaxa, Tigres, Cruz Azul y Tijuana, han sido campeones sólo una vez.

Seguramente los clubes respectivos no lo olvidan y sus aficiones tampoco, pero están expuestos a que haya sido algo pasajero.

A cambio, ser campeón varias veces, hasta 5, como le corresponde a Santos, se transforma casi en un estilo de vida que le plantea diferentes exigencias a la misma institución.

No es una excitación pasajera que ocurrió, casi por casualidad, se gozó y se alejó. No. Reclama conductas más serias, regeneración de personajes, ejemplos manifiestos de lealtad organizacional al evento llamado “ser campeón”.

Ser campeón no es un conjunto de partes independientes o fórmulas fragmentadas que ocurrieron y se desvanecieron. Entiendo que repetir el campeonato de un semestre a otro es una tarea complicada pero la excitación no pasajera la han demostrado Toluca, Pachuca, Santos, América, Pumas y Monterrey.

Los demás, aun siendo ya campeones en plural, deben esa materia en su historial porque no se trata de llegar y huir.

Existe la responsabilidad de ser serio en los comportamientos futuros que implican exigencia. Lo repentino y desaparecido es excitación pasajera.

No es fácil (reiterando) ser campeón en México, y sirve de repetido reconocimiento a quienes lo han sido.

Pareciera que unos lo tomaron a “juego divertido”, cobraron la experiencia excitante, vivieron en el placer todo un día completo, sin parar, para regresar a los incómodos lugares de la medianía.

Cuando seguimos creciendo y madurando, tomamos cada vez más conciencia de nuestros actos y de la vida misma.

Esto es maravilloso y más comprometedor. Repetir en el supremo sitio en nuestro futbol requiere otra interpretación. No es ni debe ser sólo una pasajera excitación.