Reseña

Pues, bienvenido el compromiso

Los mexicanos seguimos siendo sumisos, decentes, agradecidos, candorosos, creyentes de casi todo lo que nos dicen y predican. Eso es una buena realidad porque nos hace acogedores de todo, y más si es extranjero. Siempre empezamos bien, aunque la historia reciente y todavía fresca, nos invite a ser cautelosos. Le creemos todo a todos, especialmente tratándose de futbol.

La ceremonia protocolaria se llevó a cabo con nuevas ilusiones, con los mismos conceptos de siempre, con diferentes personajes. Esto es lo importante.Respeto, honestidad, filosofía de vida, trabajo, sentirse atraído, estar orgullosos, compartir valores (cuántas veces no escuchamos esto) el discurso dictado y bien aprendido.

Faltó el “ser mejores personas” al menos que este discurso ya haya cumplido su ciclo. El fundamento sustancial para evaluar al cuerpo técnico estriba en exigirle al jugador que corra 10 kilómetros en el partido y tener pocos tiros de esquina en contra. Lo demás, no se considera importante. 

No es conveniente confundirse más. Las opciones claras y manifiestas de gol propias y las del rival, es la primera variable para evaluar un partido.

Lo demás son tonterías de una modernidad mal entendida. Santos hizo que Orozco (portero) trabajara más que Agustín (también portero) por lo que gestó Monterrey. He aquí la razón para asegurar que los laguneros debieron haber ganado el sábado.

Si corrió menos que los Rayados, y si la casa sin luz tuvo más tiros de esquina a su favor, eso es bobería.Bienvenido el nuevo compromiso, que no deja de ser el mismo compromiso. Bienvenidas las pautas que destacarán el trabajo.

No conocíamos las razones para ser eficientes; se nos habían olvidado o las ignorábamos. Nuestra ingenuidad y candor, no nos permiten revalorar lo que nos dicen cuando de nuevas esperanzas se trata.

Es tiempo de volver a creer, de rehacer lo mismo cuando los objetivos son claros.

Las ideas importadas han fraguado a tal grado que nos han enseñado el camino para que el equipo lagunero, sea campeón.

Así, pues, bienvenido el compromiso.