Reseña

La afición quiere creer

El poeta Unamuno, escribió: “Quiero creer, pero no puedo, me resisto”. Esto le queda a la afición lagunera. Mañana puede calificar el Santos.

En la esencia de la afición, se apetece tal hecho pero todavía algunos se resisten a desearlo. Todos debemos conocer por qué tal rechazo aunque el anhelo exista pues el ADN del aficionado, no cambia; sigue siendo de sangre verde.

Aquí está la clave a varios sentimientos encontrados; sentimientos que debemos admitir y comprender, entender y ubicar.Mañana, es como tener a un recién nacido en casa, el primogénito.

¿Por qué? Porque la liguilla, muy conocida por los seguidores “de los Santos” (como si fuera el apellido materno de alguien) se antoja distante debido a tantas zozobras acontecidas. Con la intención, al menos por un lapso, de hacer a un lado las complicaciones de este cuatrimestre, se presume que las mieles de la postemporada están por llegar, como un nuevo advenimiento, diferente nacimiento, que viene a alegrar el hogar de la gran familia lagunera.

La familia “de los Santos” está de plácemes porque el recién nacido trae la torta bajo el brazo. Ha llegado con distinto esplendor siempre y cuando sus conductas se ajusten a los procedimientos para que las bendiciones de cualquier postemporada cubran a los miembros de la comunidad, alegren el entorno, festejen juntos y reciban cordiales felicitaciones.

Bienvenido el nuevo miembro de la familia; la calificación.Parece novedoso pensar en calificar pero la gente “de los Santos” confía en los suyos. Es necesario creer que algo más digno está por venir.

El pasado ha sido histórico, hoy es volver a nacer, empezar, con las nuevas ideas y distintos jugadores. Las generaciones familiares empiezan a darse y a formarse con la aparición de los nietos. Precisamente eso acontece hoy. La familia “de los Santos” goza el nuevo amanecer con la llegada de una esperanza distinta, como diferente alianza y compromiso de vida.