Reseña

Veracruz, puerto de rescate

Sólo Veracruz es bello, siempre y cuando se pueda encontrar en el paraíso del puerto, la calificación que significaría el rescate del Santos en el semestre. Como Pedro pintó su raya y hasta abrió fuego no amigo interno, el plantel, aludido o no, referenciado o despistado, podrá cobrarle facturas incómodas al final de la contienda. En principio, todo está preparado íntegramente para que Santos llegue a la liguilla pero como ya existe una guerra civil declarada, no avisada, todo se puede desvanecer.
La mala fortuna (no sé si con buena o mala intención) del entrenador, su mal tino y falta de mesura al declarar contra sus jugadores, incendia el barco. Por favor, no nos vayan a salir que mal interpretamos o entendimos mal lo que Pedro dijo. Ya no se permiten correcciones a los renglones torcidos. Podrá disculparse de las acusaciones genéricas (sin dar nombres) que ya hizo; pero que las dijo, y en español, sin guardar forma y distancia, las externó. Se le puede venir abajo el escenario de una merecida liguilla que pone a temblar el mismo entrenador.
En términos amplios y conocidos, Veracruz en un lindo puerto de rescate, de salvación. La marimba, el café de la parroquia, el aire fresco con calorcito prensado, la vida lujuriosa más la necesidad de sólo un punto para amarrar, se ponen a modo para obtener tal cometido, y olvidar a Lanús y sus consecuencias. El esfuerzo se hizo y se puso en pie un sano romanticismo del cual Pedro ya se arrepintió. No importa. La agradable existencia, cual nueva vida, inicia en el Golfo de México.
Lo de atrás ya aconteció, y no tiene remedio. Lo que más importa es el futuro cercano. “El hombre envejece cuando cree que su futuro ya no puede ser mejor que su pasado”. Esto aplica al Santos de hoy. Se esfumó el contagiante idilio de La Libertadores pero todavía hay otro tipo de encantos que ofrecen oportunidades para regresar a la vida, y Veracruz es el puerto apto para volver a la lujuria.