Reseña

Traer la piña bajo el brazo

El sufrimiento y el sacrificio no son regalos con los que el “ego” se tonifique. En sus iracundas alianzas suelen provocar miedo y soledad. No existe espíritu que soporte eso. El momento atractivo del Club Santos invita a la osadía porque poco se podrá perder, y probablemente mucho se pudiera ganar o al menos se lograría darle sentido a lo de hoy. Imaginemos que Santos no califique en el torneo pero en la Copa se enfrentará al América. Es imaginación.

A partir de ahí la perspectiva se modifica. Se pudiera parecer al hecho de caminar con una piña bajo el brazo; sería inconveniente e incómodo, insoportable, pero se haría el esfuerzo aunque el sufrimiento y el sacrificio provoquen malestar. Es una alegoría, una expresión retórica para tratar de ilustrar el nuevo sendero del Santos en las 4 fechas que restan más el partido contra Monterrey allá, en la Copa.La piña no debe estar bajo el brazo, nunca jamás. Hacerlo es indebido. Haber despedido a José Manuel de la Torre fue incorrecto.

La piña no tenía la culpa de andar en lugares indebidos, propiciando molestias. Las declaraciones, primero, y luego las decisiones, no suelen ser buenas amigas. Dijeron del “Chepo” que su presencia era soñada. Luego lo corrieron.

¿Por fin? La piña se la pusieron, solitos, bajo el brazo.

Ganarle a Pachuca pasado mañana es otra piña bajo el brazo porque además atrae rencores nuevos, recién nacidos, antes de meterse a las aguas negras del Golfo de México. Entre el ex amigo y el ahora “casi ex socio” se juntaron dos piñas bajo cada uno de los brazos. Molestia, angustia, problema, neuronas en quicio, emociones agrias, los “piquitos” de la piña haciendo travesuras. ¿Quién se apunta para ayudar a cargar la piña y que no vaya bajo el brazo?