Reseña

Con o sin Tomás Boy

El nombre Atlas tiene historia, recuerdos gratos, es una marca admitida, señalada como no bendita porque su maldición llega a varias generaciones de jugadores, de aficionados, dueños y no pocos entrenadores. Atlas podrá ser campeón con o sin Tomás Boy, recordando que los entrenadores son artífices de pocas cosas en un equipo, y de menos durante el juego. Zorros, Margaritas, Rojinegros o los de la Academia. Lo que quieran pero tienen lo suyo, muy escondido, reconocido, aplaudido pero no cristalizado.Hoy por la noche se presentan con más peligro que debilidades. ¿Por qué? Sus dos derrotas, del pasado sábado para acá, una en el torneo contra Pachuca y la otra en Libertadores contra colombianos, los hará (se supone) actuar con más precaución, vigilando más sus movimientos, calculando su conducta en cada espacio del terreno. Perder tres veces seguidas, en seis días (sábado, martes y viernes) no es para aplaudirles, y sí es para irse despidiendo de sus dos torneos.Les importa la Libertadores después de perder en casa, o se dedican al torneo nacional donde no han sido ni finalistas hace mucho tiempo. He aquí el dilema de la Televisora del Ajusco cuya decisión fatal pasa por la mente de algunos. Con o sin Tomás Boy podrán ser capaces de reponerse o de ultrajar, otra vez, su propio estilo pero fieles a su misión: fracasar cada semestre. No anticipo la victoria de Santos; sólo trato de entenderle a los comportamientos de cada compromiso según el calendario.Atlas va ir a Brasil y luego a Chile, de una semana a otra. Si pierde esos dos partidos, se despide anímica y moralmente de ser Libertador. Por lo tanto, le queda la esperanza del momento, esta noche, fiel a su afición y a su profesión porque su causa es noble. Si el Atlas de Tomás Boy pretende respirar algo, esta noche no debe perder, Con eso le bastará para irse de viaje (con cautela) al sur del continente. No le queda de otra. Tomás tiene la palabra; sus jugadores la decisión.