Reseña

5 6 7 y 8

La consigna es gozar; haya sido como haya sido, para cada uno de los cuatro semifinalistas. Aunque cada uno destacó, en especial en el partido de vuelta porque tres de ellos ganaron de visita. Ahora se acerca el momento propicio para redimir más conductas. La bendición se da para expiar las culpas recientes.

Si por algún motivo, el torneo les dio los lugares 5, 6, 7 u 8, eso ya no importa en este instante. Están en semifinales, tienen acceso a la final, y sobre todo cuentan con el reconocimiento de toda la nación.

Los números 5, 6, 7 y 8 parecen apocalípticos; poco esperados, atemporales, pero muy válidos y reales. Un amplio sector de la afición del país les podrá estar haciendo el feo a tres de los cuatro semifinalistas, porque no está ningún capitalino, pero que eso (en caso de ser cierto) no detenga el fervor por la liguilla. La depravación del momento se retrata en la actual semifinal.

Guadalajara gana todo porque está en su propia luna de miel, sin novia, acompañante o esposa; pero está de viaje placentero. Querétaro, (Corregidor) se define como el liberador del país.

Su antigua esclavitud la rompe con ejemplos dignos. Pachuca es la fragancia juvenil venido a más. Santos es el demonio santificado.

Los cuatro, aparecieron de la nada, aunque Chivas haya sido líder general durante 3 fechas. El asombro, hasta de ellos mismo, irónicamente es su misma fuerza y vitalidad para sorprendernos.

Los de abajo son los malos, los de abajo son los buenos. Como cada quien lo pretenda percibir.

La tragedia fue para otros, y eso por sí mismo, hay que celebrarlo como se festeja un futuro casamiento o la llegada del primogénito. Las parejas de semifinalistas deben estar de plácemes, pase lo que pase. La ley de la vida indica que es necesario seguir regocijándonos por la maldad que la liguilla mexicana significa. Aplausos sonoros al 5, 6, 7 y 8.