Reseña

Siempre se vuelve a empezar

Triunfar, es convencer de que aquello que se ofrece, interesa. He aquí la nueva consigna para este viernes. El Club Santos debe estar perfectamente enterado que tiene derecho a tropezar, lo hizo en el segundo semestre, y más en casa.

Ahora, la rueda de la fortuna de la vida le ofrece como siempre, un nuevo volver a empezar. Como guste hacerlo y con la alineación que considere más conveniente; pero ganar en casa es más urgente que respirar.Vencer esta noche, es esencial aunque parezca mentira.

Es más trascendente que el campeonato del 31 de mayo pasado. Todos debemos saber por qué. Tanta derrota en casa el torneo anterior, involucra desdichas que ya no deben volver a suceder. Nada es en vano hoy.

Componer la debacle pasada, pudiera ser trágico, pero hay que ingresar a esa incomodidad, pensando en los malos resultados de agosto a noviembre, para volver a empezar.El triunfo es un sedimento, un paliativo, es la energía capaz de regenerar todo; es un alud con eco, es el nuevo y fresco viento que alienta al espíritu para salir este marasmo casero.

Si quieren empezar con los mismos once del sábado ante León, que lo hagan, no se les recomienda, pero que lo intenten para encontrar dos cosas: reafirmar la intención o revocar contratos. El triunfo, es un acto intelectual, y esta noche reclama talento.

El triunfo es artístico, y esta noche solicita desparpajos graciosos que conduzcan a la victoria en casa.El triunfo puede ser simplemente estúpido, y aunque lo sea, hoy debe aparecer a cualquier precio.

El triunfo tiene tintes de escándalo pero mayor desorden sería no ganarle a Jaguares. Alguien debe tomar en serio su protagonismo para otorgarle realce a la diferencia; si no, para qué están, para qué llegaron, para qué vinieron y hasta los esperaron.

La paciencia puede aguantar, la afición también. La que no tendrá cordura y mesura, es una ley ingrata, implacable, que exige triunfos.