Reseña

Santos puede o no ser campeón

Cuando algo delicioso para comer se empieza a preparar, suele decirse que se está “marinando”. Se hacen ciertos rituales esmerados para hacer que el momento grato, llegue y se pueda disfrutar el suculento manjar. Es el caso de Santos debido a su presencia en semifinales. De enero a mayo se fueron presentando hechos contagiantes, a veces decepcionantes pero vivificadores, para hacernos suponer que es capaz de ser o no, campeón. Se afana en hacer sufrir a su gente.
Antier se prolongó la película que ha tenido de todo. Comedia, terror, novela, histeria, ridículo, aventura, odisea, riesgo, suspenso, conquista de nuevos y diferentes espacios, sorpresas y alegrías. El país está obligado a voltear a ver al Santos. La nación en voz de varios comentaristas, dijo que era un deleite ver jugar al Santos. Y los cuartos de final contra América volvieron a confirmar tal situación. Daba y recibía, vivía y moría, caía y se levantaba, se acordaba y se dormía, despertaba y encantaba.
Los intentos semanales generaban nuevas y vivificantes ilusiones. Verlo en noveno lugar y luego en tercero era su propia rueda de la fortuna, con aventura incluida, con romanticismo a flor de piel y desdicha consagrada. Santos es espectáculo y atracción, fue rechazo e hilaridad; estaba y desaparecía, gritaba y se callaba. Así es el Santos del 5 de enero hasta hoy. Se le agradece porque ha dado ejemplo de espectáculo, de grandeza y riqueza sin dejar a un lado su pobreza defensiva.
Nos acordaremos de este Santos por la variedad de elementos que aporta. Da para sonreír, para criticarlo, encumbrarlo, reflexionar, desesperar, soportar, compadecer, gritar, aplaudir, volver a citar, recordar, esperar, creerle, no soportarlo, esperanzar, ilusionar, decir “no es posible” o afirmar “tú sabes concluir bien la obra”. El Santos hace sufrir a su gente para luego darle placer. Hoy se le felicita por su diferente grandeza, con nueva ilusión y gallardía porque es distinto, único, genial, controversial, maravilloso, pobre, rico. Ha tenido un semestre lleno de incongruencias pero salpicado de momentos trascendentes. Gracias Club Santos por ser diferente.