Reseña

Saber ser aficionado

La realidad de la vida, muchos no la pueden asimilar. Presenté datos muy positivos de Santos comparado con todos los demás equipos, sin inventar nada. Un aficionado (Adrián, @adrianugarte) me escribió así: “Ahora amárganos (amargura) diciéndonos que le va mal o batalla mucho, en el torneo siguiente a ser campeón”. Tal aficionado está perfectamente enterado.

Eso, ya lo había externado hace un mes, pero al susodicho le molesta recordar lo que su memoria le muestra. Y más le incomoda que otro se lo recuerde.Hay una materia pendiente que deben cursar muchos: Saber ser aficionado.

El aficionado también está obligado a asimilar los sufrimientos que su equipo amado le ha otorgado, no sólo los encantadores momentos. Endulzar el alma es agradable, conocer los éxitos del equipo preferido es placer, recordar con vehemencia lo que ha arrojado, bueno o malo, es parte de saber ser aficionado, sin necesidad de amargarse. Sólo ubicar todo en su justo contexto.

A veces, tengo que hacer esfuerzos conmovedores para entenderle al aficionado que conoce la historia de su equipo predilecto, pero se molesta, se amarga (y vuelvo a citar el verbo usado por Adrián) cuando recuerda los tropiezos o fracasos.

Eso no lo comprendo todavía. Si ya se sabe lo que le ha pasado al Santos en el torneo siguiente a ser campeón, para qué amargarse. Asimilar el hecho, volver a festejar el campeonato y ayudarle al equipo a correr el riesgo.

Saber ser aficionado no es fácil pero en tiempos modernos donde todo se soluciona muy fácilmente, es necesario saber reubicar las emociones al lado de la razón, dosificar los sentimientos junto con la inteligencia, usar el cerebro por encima de la pasión.

Reconocer los sinsabores del equipo amado es igual que gozar los éxitos del mismo equipo. Disfrutar y amargarse son contradictorios pero si de antemano se sabe que los datos existen, no es necesario acudir a momentos de cierta depresión si los episodios de dicha han sido maravillosos.