Reseña

Ricardo, Benjamín, Antonio, Miguel, Gustavo, Gustavo, Antonio y Pedro

Los nombres que aparecen en el título de este escrito, son los nombres de los últimos ocho entrenadores campeones del futbol mexicano.

Los resalto como ejemplo de haber obtenido un gran resultado: el campeonato. Uno de ellos está sin trabajo actualmente, lo cual indica que no son los resultados los que avalan la firmeza de un director técnico. Otro, cambió de institución, y volvió a ser campeón.

¿Pero, por qué lo despidieron de donde ya había sido el gran ganador?¿Se le olvidaron las enseñanzas y las tácticas? ¿Ya no tiene nuevos ejercicios de entrenamiento? ¿Su forma de trabajo es obsoleta? ¿Tuvo diferencias ideológicas con su dirigencia? ¿Ya no sirve? ¿Ya no sabe motivar al jugador? ¿Pierde la cabeza con facilidad? ¿Le ganó la arrogancia? ¿Se convirtió en el patrón del dueño? ¿Se le perdieron sus apuntes metodológicos para hacer que los dirigidos mejoren?Alfredo, Enrique, José Luis, Luis Fernando, Raúl, Fernando, Víctor, Guillermo, Daniel, José Guadalupe, otro Daniel, José Manuel y Mario, son distintos nombres de entrenadores campeones. Han ido, entrado, venido y salido.

En algunas ocasiones depende del genio de su Presidente en turno, que puedan o no continuar. Pero no es el trabajo ni tampoco los resultados los que los han hecho grandes. Los imponderables, tan imperceptibles, han actuado mucho más que la sabiduría, estrategia, trabajo y resultados.

En la final perdida por Santos en penaltys, Rubén fue mejor que José Manuel. En otra final, Miguel no superó a Luis Fernando. Por lo tanto, y tratando de establecer un fino concepto: el resultado no genera confianza en un Director Técnico.

Veamos al América despidiendo a lo que tiene enfrente, incluyendo hoy al “Piojo” en la lupa tricolor. Daniel Guzmán es un caso a modo para establecer otro tipo de criterios. El resultado no es lo único.

Pedro manifestó estar cansado de trabajar y fastidiado de no ser comprendido; sin embargo, fue campeón.