Reseña

Receso, con sufrimiento o gozo incluido

No estaba diseñado en el calendario hacer un puente largo con buen fin,  pues la sapiente liga hizo su trabajo normal en junio pasado. Nadie pensaba que Monterrey no fuera a calificar en el Apertura 13, y al darse esto, las semanas quedaban libres para poder maniobrar con descansos, recesos (posibles decesos en caso de no acudir al mundial) y sorpresas como que los apuros de la selección han invadido la intimidad del certamen nacional.Los espíritus malignos que siguen reverenciando al europeo y extranjero se encontraron con otra realidad: tener que descansar para que otros trabajen mejor. Si el sabio era el “Chepo”, luego Tena, después Vucetich, ahora es Herrera. ¿Acaso sólo serán ellos los desubicados? Si la esperanza mercadológica estaba centrada en Hernández, tanto el banco como la refresquera se pusieron de acuerdo para hacer sufrir muchísimo a pocos, y poco a muchos.Los dueños, algunos directivos y los patrocinadores pidieron pausa, hasta de críticas. El receso trae en la mochila un posible sufrimiento. No faltaba más. A la mexicana tenemos que gozar y sufrir a la vez. Han partido el valor del Torneo Apertura 13 (parece que vale la pena) para interpretar los designios al revés. Tan diametralmente opuestos vivimos, como es suspender una competencia, que el rival vive 19 horas adelantado, y hasta se ríe de lo que sientan y piensen los mexicanos.Los renglones torcidos del tricolor han modificado todo, casi hasta la forma de respirar de los patrocinadores y demás emperadores del dinero que los acompañan. El inversionista tiene sus razones para sufrir y exigir, porque su dinero flaquea. Bien vale el receso para ir preparando el camino sinuoso hacia el barranco o hacia el Amazonas. La decepción fatal puede ocurrir, está preparada, aunque no confirmada. Todas las esperanzas salvadoras de los adinerados están en depresión, decepción y posible fracaso; por eso el receso con sufrimiento o gozo, incluido.