Reseña

Raro y riguroso poder de los números

Empiezo citando, a la contra, a Ferreti, porque a mí no “me dará hueva” volver a tocar un tema de numerología donde la estadística no juega porque ya jugó; es respetuosa. Tampoco son (sigo con Don Ricardo) “jaladas” recordar la simpática conducta de los números.

No es morbo mal interpretado porque los hay que sólo creen en la estrategia que no existe al momento del resultado final porque se olvidan de los imponderables, como las decisiones arbitrales buenas o malas, que van al marcador, como sucedió en los partidos Pumas – Veracruz.

Los números no están cargados a favor de un equipo en especial. Han tenido la vergüenza de hacerse presentes con honorabilidad. Desconocer la conducta de los números, no es culpa de los guarismos; es responsabilidad de quien se atreve a ignorar lo que ellos han mostrado a lo largo de 38 liguillas de torneos cortos.

No me interesan las cuentas pendientes, ni los golazos del francés y tampoco el estadio lleno o los cuernos de los rojos. Nada de eso interviene aquí.

Si el #6 (sólo el número) no ha sido campeón en 38 veces, su dictamen es cruel, aunque las probabilidades dicen que cada vez está más cerca tal irrealidad. No importa quién haya sido el 6, recordando que todos los equipos lo han sido en determinado torneo.

Además, ya van 6 veces que el #6 ha sido finalista, las mismas que ha perdido. Para entendernos bien y mejor. El poderoso rigor de los números tiene su propio lugar, exclusivo, y es necesario saber respetarlo.

Además, la aparición de los números campeones señala otro veredicto. Nunca en los torneos cortos, ha podido ser campeón un número entre el 4 y 8, inmediatamente después de que alguien de ese mismo rango (4 al 8) lo fue.

El anterior fue Santos en calidad de 8. Ello nos obliga a respetar ese orden que entre los números han establecido, porque se pusieron de acuerdo para aparecer, admirando a los primeros tres de la tabla general.

Esta semifinal nos invita a observar la conducta final, esperando a que se haga presente, el poderoso rigor de los números.