Reseña

Protocolo de ataúdes

Pretendo avisar con 6 días de anticipación. Busco recordar hechos trágicos (encarcelados y golpeados) para que no vuelvan a suceder. Tigres estará en casa el domingo próximo. Deseo que haya paz, diversión, independientemente del resultado del partido, y que todos puedan llegar sanos y salvos, a su destino. He aquí la encomienda.

Para que esto suceda, todos los asistentes necesitan memoria y cordura. El sábado 23 de abril hubo bronca campal adentro y afuera del TSM.

La “Casa del dolor ajeno” dejó de funcionar porque hubo mucho dolor propio. No culpemos a la policía; ayudémosle. No señalemos sólo a los visitantes. ¿Quién comenzó; cómo y dónde terminaron? Esto es necesario prevenir y evitar.

La autoridad hace énfasis en los protocolos; lo comprendo. Sin embargo, si esto no se detiene desde hoy, y al ver todos los golpeados (golpeada) de la trifulca, el siguiente paso es tener que desarrollar un protocolo de ataúdes.

Y no exagero.Varios laguneros (una dama) fueron brutalmente golpeados afuera del estadio, sin protección alguna. Unos estuvieron en la cárcel por días. ¿Habrá sido suficiente para modificar conductas? Alguien pudo haber muerto aquel día. Evitemos esto.

Lo que entendí de tan negro evento es suficiente para que no se repita porque hubo violencia desmedida, no bastó con violencia. Entiendo que hoy pueda existir un odio atrapado que buscará escapar para cobrar afrentas.Todos debemos dominar estos instintos brutales para no inscribir nuestros actos en el protocolo de los ataúdes. Sepamos divertirnos.

No me atrevo a escribir que sepamos perdonar porque lo que aconteció, tiene nombre, colores, domicilio, causas, efectos, responsables, heridas, dolores físicos, morales y psicológicos.

Propiciemos la coloquial convivencia alrededor del futbol junto con la policía, echando mano de nuestra buena educación. Cada quien es responsable de sus actos, pasivos o desordenados.

Que el futbol, un gol, la victoria o la derrota, no nos superen a grado de perder salud, dinero, bienestar o libertad. Exhorto a los de aquí y allá, que por encima de todo, a que triunfe la buena voluntad, la razón y la paz.