Reseña

La Pascua del equipo de todos

Pascua significa “paso” a un mejor estado de vida porque representa la reingeniería que transforma la materia y la convierte en optimización. Haberle ganado a Morelia en viernes santo, al menos significó lo mínimo bien hecho que debía lograrse. Si Monterrey derrotó con dramatismo al líder general en la frontera, eso es de asombro.

Felicidades a todos los equipos porque en la santa semana se inmolaron, fueron el holocausto perfecto para dignificar al futbol.El “paso” dado por el club lagunero es significativo pero algo opacado por lo que otros, también realizaron. He aquí la verdadera reflexión a la cual estamos invitados, síntoma de humildad y de ética. Los dos primeros de la tabla, sucumbieron, dejando mala impresión.

Lo que haya sucedido antes y después, con todos, es de fácil comprensión por la paridad de presupuestos. El equipo de todos, hizo lo suyo en Pascua, y se espera que pueda ser el aliento necesario para escalar muchos peldaños que aún le faltan.Se ganaron 3 puntos pero se avanzó poco. He ahí el “tráfico” que muchos, o no entienden o se hacen los desentendidos, sinónimo de ignorancia.

Se le aplaude al “equipo de todos, su Pascua” porque vuelven a dar señales de mejor vida, creíble, siempre y cuando sigan con las declaraciones moderadas y posturas restauradas. Sabemos lo que siempre emana del “equipo de todos”.

Eso, ya no se necesita. Urge una verdadera modificación, una real “Pascua” donde aparezcan los valores de la buena nueva para acercarse a una liguilla muy lejana.La tabla general es clara y cruel. La reordenación de conceptos solicita más “Pascuas” porque con el vaivén de los resultados, a la menor caída, significa que la pasión y muerte fueron sin fruto. Con palabras bonitas no se convence a los árbitros y tampoco a la afición.

La esperanza de calificar sigue en el aire pero adelante hay otros más guapos, y no necesariamente tienen entrenador europeo. He aquí otra “estación del vía crucis” para aprovechar las caídas, volver a pensar en cada decisión, y generar, porque urge, una nueva “Pascua”.