Reseña

Parece que no

El romanticismo ahora no funcionó, o al menos no fue lo suficientemente consistente como para confiar en ganarle a unos universitarios urgidos de todo. Si Santos abrió el marcador, le empataron con un penalty regalado por Alanís. Lástima por él porque a media semana hizo la jugada grande anotando desde su propio campo. El sábado, brincó sin sentido sobre un rival débil, y como a ésos hay que ayudarles, pues el aparente gozo se fue al pozo.Ya es mucho no poder ganar; y así, ni cómo llegar con solidez a la tierra prometida. Es más, ni vale la pena llegar. Un ejemplo de saber venir de atrás con seriedad y buen futbol, es León, que lleva 4 victorias seguidas. A ese verde se le dice “parece que sí”. Al verde lagunero se le ofrece una negativa, incómoda pero real; “parece que no”. No es desilusión matemática ni no pretender sumar esfuerzos e ilusiones. Son conclusiones que las actuaciones ofrecen.Si a la razón acudimos, la U de G debió haber ganado porque hizo más para obtener los 3 puntos, aunque su gol se lo haya regalado el rival. La casa encontraba constantes avenidas porque el romanticismo de 4 adelante, se aprobó después del triunfo en Tigres, pero anoche se arrugó. Las libertades de tránsito en cualquier lugar del campo eran enormes avenidas para los de colores. Se dieron cuenta de ello, y machacaron. Lástima (otra vez) que el gol tapatío haya sido obsequio de la visita.¿Qué más queda? Pues nada más que la final de la Copa. Es todo. Y pudiera parecer mucho para consolar aspiraciones de otra índole. No está todo cumplido en el torneo pero tanta falta de victoria y muy escasa la convicción, hace suponer que lo hecho, no alcanza para pensar con mejor positivismo. La Copa llega de consuelo, tardío, pero al fin aliento conmovedor porque lo cerrado de la tabla, no inspira confianza aunque da para esperanzar. Parece que no habrá liguilla. Pero no podemos decir lo mismo respecto a la final de mañana. Dos fechas que faltan con 7 partidos seguidos sin ganar, dan para pensar que no.