Reseña

Obligados a agregar valor

La Copa, el cierre del torneo, el asunto incómodo de Orlegi con Tampico Madero, la tabla porcentual que le abre la puerta al descenso y la expectativa de mejorar actuaciones y resultados, da pie a pensar que todos están obligados a “Agregar Valor”. Tal expresión, en su momento, fue maravillosa, excelsa, sublime, pastoral, evangélica, contundente, aterradora. Nos quedamos anonadados ante tan contagiante afirmación.

Añadir, sumar, multiplicar, exponenciar. A todo eso está obligado el Santos porque antes no lo hizo en este torneo. Valor, moral, ética, mejor futbol, goles, en plural, victorias, puntos, retos, éxitos. Nada de lo anterior debe escatimarse, y todos, incluyendo a todos, desde la oficina hasta el penúltimo en los rangos organizacionales, deben dar ejemplo, añadir réditos, demostrar los valores que dicen vivir.

La Liga tiene vida para Santos, aunque empañada.

Ellos mismos la echaron a perder, desde que idealizaron de más al anterior entrenador. A partir de esta ingenua exposición de anti valores y de tan desagradable apertura, los modelos básicos de confianza generada hacia el interior, se perdieron. El jefe nunca fue jefe, el subordinado gestó descalabros y las nefastas consecuencias pronto aparecieron.

El Necaxa de la Copa podrá parecerse a un simulacro de reacción; se vale el intento y el aparente engaño. Pero como se ha llegado a una instancia repelente, te quedas o te vas, ese “tira tira” atrae al más exigente. Vivamos el momento aunque para algunos, la Serie Mundial nos podrá distraer. Se le exhorta al Club Santos a que se enseñe a agregar valor para que se acostumbre a optimizar sus funciones sin tanta palabra vana, vacía y hueca.