Reseña

El Uno (Monterrey) recibe al 15 (Santos)

En primera instancia, suponer que hoy la vista va a ganarle a Rayados, suena descabellado. Pero como Siboldi acaba de afirmar que cada partido lo van a jugar como una final, se complica la credibilidad. Trillada frase que no les permite progresar, y ellos siguen creyendo que con eso la afición lagunera se va a ilusionar otra vez. 

Monterrey está en plan grande y Santos en plan chico. Duele esto pero así es. Las travesuras suelen darse en el futbol. Imaginar una victoria lagunera esta noche al lado del Cerro de la Silla tiene más parecido a pecado que a pronóstico. Pero cada cotejo ofrece su muy peculiar y graciosa sorpresa, para bien o para mal. Pensar en que el lugar 15 salga vivo (se vale empatar) de la casa del número uno de la nación, es una osadía.

Es conveniente ubicar bien algunos conceptos que marcan la diferencia de ambos planteles. Santos ha actuado hasta con 4 canteranos; Monterrey con ninguno. Los Rayados adquirieron de manera lujosa para el actual torneo a Avilés Hurtado, los verdes a ninguno de peso. Este par de datos, señalan quién es cada organización al día de hoy, y por qué uno es el líder general y el otro ocupa la nada honrosa posición 15.

Tratando de verle el lado amable al riesgoso viaje a Monterrey, podemos asentar que al jugar once contra once, esperando algún imponderable a favor de los laguneros, la ilusión de que Santos saque algo agradable de allá, abriría nuevas rutas. Nadie pierde un partido antes de jugarlo. El invicto Monterrey se presta para destrozar al efímero Santos.

El Uno (en su casa) debe ganarle al 15. Si esto no ocurre será un milagro salpicado de mérito.