Reseña

Y si México no acude al mundial

Si nos basamos en los puntos que reporta el actual Hexagonal, el Tricolor estará en Rusia 2018; no hay duda. Pero si nos detenemos en la virtuosa labor de persecución que la FIFA ha desatado contra el futbol mexicano por el incómodo “grito” en el estadio al despejar el portero rival, el sentido de la desigualdad se modifica sustancialmente. Infantino quiere moralizar a su organismo. Tanta basura que le dejaron, estorba, y está dispuesto a poner orden. 

Los exhortos a ya no gritar, campañas, las multas y las insinuaciones, no han funcionado. México es bienvenido en cualquier mundial. Seguro que el organizador lo prefiere muy por encima de Andorra, Afganistán, Congo o Guatemala. Pero con la lucha contra el “grito” vale la pena ponerle un susto a México. De las multas podrán pasar a no sólo quitar puntos, sino a no permitir el acceso a Rusia. Con tal acción, la FIFA se purificaría y hasta a Blatter le convida para limpiarse.

El “grito” (entendámoslo por favor) no es sinónimo de insulto o vejación. Ni mala voluntad hay. Es un “jugueteo” que entre mexicanos no hiere, no ofende. No es burla, ni rencor, tampoco es odio o intención de blasfemar. Es una forma de diversión popular; y punto. Es un grito festivo. De esto hay que ilustrar, convencer y persuadir a la FIFA, antes de que cierre la puerta a Rusia. Poco falta para que a eso se llegue pues la “moral del dueño del futbol, conduce a acciones ejemplares”.

El “grito” es como decir, tonto, menso, “güey” o buey. No más. Es lúdico, sí, pero hasta es un término para reconocerle a alguien que tiene virtuosa aceptación. Los que acusan, no conocen la forma graciosa de ser mexicano. En esto hay que trabajar más, en vez de reprimir el “grito”. Si “doña” FIFA se siente aludida con el “grito” pero en femenino, sin hacerle más aclaraciones específicas de nuestro “modus vivendi”, entonces podemos esperar que prohíba a México estar en el Mundial, por desobediente e inmoral.