Reseña

Mensajes

En épocas actuales cuando la tecnología nos ha invadido y superado, nos ayuda o nos perjudica, cualquier persona se convierte en informador, en emisor de mensajes (verdaderos o falsos) y en causante de intrigas, rumores, chismes o veladas realidades. Cuando Marchesín informó su deseo de renovar contrato con Santos hace medio año, provocó molestias, que en el fondo era lo que él quería.

Su postura fue inteligente pero con rostro de dolo.

Tenía razón en mejorar sustancialmente su situación contractual una vez que se dio cuenta de la economía en el futbol de este país. Aprovechó su calidad de portero para ponerse exigente (ponerse sus moños) pero se topó con pared sólida del Club propietario, y no consiguió su objetivo. Ni le renovaron ni se fue a Boca.

Ahí se volvió a complicar todo, y hasta de más. Agustín no disminuyó su calidad de juego pero no actuó con honestidad hacia el interior de la institución. Siguió utilizando “sus mensajes” (tiene pinta de periodista) para asustar, provocar, molestar, desfogarse, logar lo suyo, alterar más el desorden. Logró su propósito y se la regresaron. Se va.

Como los mensajes, de cualquier parte, nunca son claros, se desconoce si ganará más dinero en América, el cual pretendía hace medio año. Según el Club Santos, se deshacen de un problema porque los mensajes y conductas del argentino, llegaron a molestar. Las palabras no escritas de Agustín, lo condenan, porque no contaba con la pericia del Santos. Dijo que nunca iría al América. Y miren…