Reseña

Con y Sin …

Los imponderables a favor o en contra no suelen avisar que estarán presentes. Prescindir de alguien que se ha caracterizado por ser relevante en el torneo, provocó incomodidad en algunos, entre los cuales pudiéramos considerar a Siboldi. Aquí brotó la sentencia máxima para todo entrenador: “No estorbar”. Suplir al lesionado era la tarea pero también era la actividad más pesada. La afición iba a comprender para que no se notara al ausente. Todos se encargaron de llevarlo al campo.

¿Acaso iban a jugar sólo diez? ¿No había manera de sustituir al líder de goleo? ¿Los recursos de la organización y las posibilidades de vencer a Monterrey, se reducían a su mínima expresión? La conciencia de los once participantes tenía que funcionar con vehemencia para rescatar el liderato general y demostrarle al país que con o sin el africano, Santos tiene presencia relevante. Con y sin.

Los desánimos (comprensibles) al saber la incómoda noticia, se propagó y contagió a muchos, menos a los jugadores. Llegaba el momento de que otros hicieran el trabajo fino, elegante y también el rudo y sucio. Dos bombones para el que lo sustituyó y con generosidad, Furch la volvió a meter. Así se pintó de blanco lo que parecía iba a ser una tarde negra. Sin el líder de goleo pero con el alma por encima de todo.

Con buena vibra, sin ataduras, con muy buen futbol, sin desánimos, con entrega, sin irresponsabilidades, con goles bellos, sin perder la calma, con dedicación constante, sin permitirse relajamientos, con gallardía, sin escatimar dedicación, con el liderato general en la mano, otra vez; y sin presumirlo, sólo recordándole al país que quien ha sido 5 veces campeón tiene derecho y obligación a estar en lo alto porque no le es extraño.