Reseña

La Liguilla perdona todo

Se asume que al estar en la liguilla, cualquier culpa, error o tropiezo se puede perdonar; los pecados se borran. Es una postura tácita, no escrita ni exigida por nadie. Se puede admitir o la censura tiene cabida.

La postura es simple: nos estacionamos en el pasado, volviendo a recordar las fallas, o se vive el presente a plenitud, con la intensidad que el momento festivo de liguilla proclama. Toda liguilla es alegría. Con esto podemos empezar y quedarnos.

Debemos añadir que en casa, está el líder general, el vecino, el que en una ocasión aceptó su lechita para que se fuera a dormir, y que sin haber cuentas pendientes, cada enfrentamiento provoca expectativas nuevas, ilusiones escondidas y rondas con argumentos para brindar.

Con este amplio contexto de liguilla, sin traer a la memoria las incomodidades que se vivieron para llegar a esta instancia, la semana se dibuja atractiva, haya sido como haya sido.No se inventa nada. Se vuelven a crear emociones conocidas, ya experimentadas que a todos atraen.

El que pierda, según sea el caso, tendrá sus razones para sufrir, y si queda, sufrir de más. El que triunfe, lo verá como obligación o como regalo de los dioses falsos. Las liguillas son perversas y siempre se acuerdan de realizar maldades con quien sea. A nada le asignan nombre ni destino pernicioso.

Simplemente actúan, juegan con el honor y los méritos de algunos porque recompensan sin merecerlo. ¿Podrá Santos eliminar a Tigres? ¿Los amarillos son débiles ante los verdes?Todos sin culpa, aquí no pasó nada, mirar para adelante. Son nuevas opciones que generosamente otorga la liguilla porque una de las cualidades de las semanas de postemportada es que borran todo, tienen argumentos para hacer olvidar y motivos para volver a ilusionar.

Es el encanto de la diversión mexicana. Si sólo pensamos que es negocio; aceptado. Si disfrutamos la feria como es; bienvenida la liguilla porque es muy nuestra, maravillosa y contagiante, capaz de perdonar.