Reseña

Irónico sarcasmo de la burla

Decio de María acaba de convertirse en el bufón que representa los intereses de unos cuantos en el futbol mexicano; no los intereses del jugador mexicano. Con la nueva disposición o carta abierta a que cualquier jugador extranjero, con un par de requisitos mínimos, pueda actuar como nacional, están tomando una posición de plena ironía dándole total respaldo al sarcasmo pues se burlan de todos, hasta de los dueños mexicanos y los patrocinadores cuyas inversiones nacieron y crecieron en nuestro país.
Vuelve a afirmar Decio, quien parece más abogado defensor del extranjero que líder del futbol mexicano a nivel de clubes, que se pretende garantizar el espectáculo, y por eso abre más la puerta a que vengan extranjeros. Si De María se tomase la molestia de llevar la estadística y ver cuántos extranjeros son mandados al campo en términos de la alineación inicial, lo que es lo mismo a tener calidad, se daría cuenta que en promedio, 3 extranjeros no participan, por partido y por equipo.
Santos se acaba de dar el lujo de no usar a 4 el pasado viernes, y el que estaba en el campo, como si no lo estuviera. Mentira que son los extranjeros los que brindan el espectáculo. Por eso se tuvo que acudir a Nueva Zelanda. No fue el “Chacho” Giménes ni Alvarez ni Lucas Lobo los que sacaron adelante el barco de la Selección Mexicana. No fueron los extranjeros. Como tampoco lo son a nivel de clubes. Esa falsa creencia que sólo Decio se la cree, le causa mucho daño al futbolista mexicano porque su imagen y comercialización, es relegada.
Para ser irónico se necesita ser indigno. Para usar el sarcasmo es requisito ser deshonesto. Para ejercer la burla, no existe la ética. Esta triple mala intención de comportamiento que exhibe Decio sólo en Méjico se admite porque se denigra lo que muchos se afanan por producir: jugadores mexicanos con calidad. Los bolsillos de algunos se ven fortalecidos por decisiones y declaraciones como la que Decio acaba de publicar. Bendito desprecio a lo nuestro. Y los que aportan dinero no tienen la capacidad para mostrar su inconformidad o molestia.