Reseña

Insólito pero se extrañó el empate

Puede ser de risa, de hecho lo es, puede ser mentira pero es verdad. Ayer en la capital del país, Santos debía ir ganando 4 a 0 al minuto 30; y 5 a 1 al medio tiempo, sin embargo perdió. Insólito extrañar un empate que hasta hubiera sido injusto porque tanta igualada ya era enfermedad. Los laguneros jugaron muy bien, superaron a Pumas pues fabricaron con excelsitud 8 opciones claras y manifiestas de gol.

La derrota derrumba aunque las oportunidades generadas, sirven, no de consuelo, sino de ayuda para valorar con precisión qué hicieron y por qué no la pudieron meter más veces.

Si alguien pretende echarle la culpa a Furch por fallar tres muy claras de gol en el Pedregal, la razón le asistirá. Sólo es necesario recordar que los caprichos del juego suelen ser muy traicioneros. Ayer fueron los verdugos del equipo lagunero. La felicitación cabe por la actuación.

Lo traicionero de este torneo es que en Morelia y en Chivas, jugaron muy mal, sin haber creado ninguna de gol (cero opciones aparte del par de anotaciones) y sin embargo cosecharon 2 puntos con sendos empates. Ayer, con tanta laboriosidad y esmero, con despliegue de avances hasta de lujo, sólo se trajeron una dolorosa, incómoda e inmerecida derrota. Se extrañó el empate. 

La satisfacción queda en la destacada actuación, aunque ésa no genera puntos pero debe reconfortar y revalidar la convicción de que se está jugando bien. El tiempo de ganar, convenciendo, tendrá que esperar. Se aplaude el accionar, entrega, paciencia, buen futbol y hasta la mala fortuna (por canija) se lleva su reconocimiento. Santos no traicionó al futbol. El juego le hizo una muy mala jugada. Se extrañó el empate aunque seis ya eran muchos.