Reseña

Imaginemos que Santos descienda

Este tema es incómodo, lo sé, no necesito advertencias. Pero como es delicado, requiere encararlo otra vez, con seriedad y madurez por parte de todos. Imaginemos que Santos descienda.

Podría ser en Mayo del 2017 porque los once puntos que todavía aventaja a Morelia, no son suficientes para salvarlo en este septiembre. Podrá ser en mayo del 2018. Lo importante en este ejercicio mental pero probable realizar una prospectiva, proyección, introspección, examen de conciencia y determinación de acciones muy concretas para que no descienda nunca.

De eso se trata, de que no descienda, pero es conveniente pensarlo, sufrirlo, imaginar el hecho trágico para resolverlo desde ahora, desde estos días patrios del 2016.

¿Por qué puede descender? ¿Qué causas tenemos hoy; no dentro de 4 meses? La primera es la arrogancia, la falta de autocrítica, dejar hacer a los entrenadores, contratar mal (con menos dinero a lo de antes) no infundir amor por esta institución campeona. La falta de humildad ha deteriorado mucho de lo bueno que existía.

Todos los interesados en el Santos, deben (debemos) hacer algo; aunque duela y cueste porque el descenso va a doler más y a costar enormidades. Mi leve satisfacción es que hice algo para advertir desde hace un año. Tonta consolación la mía, pero al menos proclamé una realidad que se veía venir, que todavía no llega, pero cuando esté presente, el sepulcro no se cierra solo.

Alguien echó las paladas antes. Imagine usted a quien quiera, llorando desesperado porque Santos haya descendido. Hagamos algo para que eso, no suceda. No me lo quisiera imaginar. El aficionado fiel, hoy no debe dejar solo al equipo.

Debe seguir asistiendo al estadio, apoyando, comprando artículos de su amado campeón. La responsabilidad es de todos, compartida, pero con humildad, reconociendo que la situación apremia antes de lanzar lamentos que nada van a remediar. Imagine que Santos descienda.