Reseña

Gracioso empate azul y verde

Cruz Azul y Santos se dejaron jugar, se recrearon, gozaron su profesión con aciertos y errores; se prodigaron con esmero plausible. La casa abrió el marcador con un penalti cometido tontamente. Luego le hicieron ver su desgracia al revertirle lo que no había probado en las cinco fechas anteriores, pero supo pronto, ofrecer lo que poco ha mostrado. Desplegó buen futbol de lado a lado para empatar.

La igualada huele más a azul que a verde porque los capitalinos pusieron más en aprietos a Orozco que los laguneros a Corona. Así de simple puede resumirse el partido. Cuando el discurso no alcanza, el empate no es virtuoso porque, uno (Santos) de ser lugar 4, bajó al 6; y Cruz Azul de ser el nada presumible 12 ahora es 14.

La contienda la tomaron en serio, se esmeraron, tocaron la pelota a su gusto, intimidaron al rival de vez en cuando y no le daban tranquilidad. Regeneraron el juego y le añadieron sabor apto para agradar. Cualquiera de los dos pudo ganar; debió ganar. Eso suena a tener que enloquecer porque dejaron ir el triunfo.

Brindaron satisfacciones para merecer los tres puntos. Todo quedó en gracioso empate de dos colores. Cumplieron con el protocolo de entretener, siguieron al pie de la letra los códigos de ser generosos, se adiestraron para emocionar. No necesitaron ser grandes para merecer elogios o pequeños para mostrar debilidades.