Reseña

Exhibe defectos

Me permito citar textualmente a Luis Miguel Rodríguez de su columna de ayer. Dice: “Santos arrastra carencias por cada metro cuadrado del terreno”. Tan obvio es esto, especialmente ante Tigres, pero todo el torneo ha sido lo mismo, y tales carencias las exhibe con lujo y lujuria.

Casi como presumiendo su inoperancia y ostentando su pobreza. El lujo y la lujuria son parientes, van de la mano, se ponen de acuerdo fácil para destruir, gozar y pisotear.

Pero regresemos a lo de “por cada metro cuadrado, arrastra carencias”.Reconstruir al actual campeón no es fácil.

El talento y la chequera se deberán poner de acuerdo para saber qué hacer y cómo realizarlo. De no ser así, el serio problema aumentará porque al no poder lograr 20 puntos, el aviso insistente, está más que claro. Los escasos puntos del actual torneo se van a quedar y se arrastrarán dos años y medio más.

Esto debe quedar claro a todos. El Club Santos no debe permitirse ningún lujo y tampoco tiene permiso para la lujuria que suelen juntarse para causar destrucción.Traer refuerzos, como ente esperanzador, no es la solución.

Es más importante deshacerse de un par de jugadores, extranjeros volantes, llegados en este año que no aportan diferencia y sin embargo, por el compromiso interno de haberlos traído, se puede creer que deberán quedarse.

He aquí el otro mal, más profundo y de mayor peso que los escasos puntos del actual torneo. No darse cuenta del verdadero peligro es parte de una lujuria pecaminosa. Ignorar la inoperancia de algunos, es un lujo muy caro a futuro.El torneo actual se echó a perder desde el pasado marzo.

Tal lección debió haberse aprendido con las implicaciones y consecuencias debidas.

Permanecer aislado a la urgencia está prohibido. La reacción llena de enjundia para empatarle a Tigres es el faro que debe guiar las nuevas decisiones.

Permanecer callados y pasivos ante la patética y absoluta incapacidad de algunos jugadores, es sinónimo de alentar los problemas futuros que ya están presentes.

Los defectos están a la vista, no es sano esconderlos con lujuria y lujo.