Reseña

Excesivo culto al entrenador

La primera virtud de cualquier director técnico de futbol del mundo, es “ No Estorbar ”. Esta cualidad no todos la conocen y tampoco la poseen. Muchos creen que como supuestos estrategas, capacitadores y guías, van a imprimir su estilo y le aportarán capacidades diferentes a sus dirigidos. “No estorbar” significa algo muy simple que por serlo, se complica pues intentan meterle tanto la mano al juego que terminan por confundir a sus dirigidos.

En nuestro país existe la tendencia muy marcada a regalar culto a los entrenadores; y en muchas ocasiones culto excesivo. Los artífices de todo en el futbol, son los jugadores porque este deporte se basa en la inspiración del jugador, y eso, sólo la posee el futbolista, no su entrenador.

Además, requiere inteligencia, fuerza, potencia, dinámica, entrega, combatividad ordenada, personalidad, y todas éstas, siguen siendo propiedad del jugador.

El entrenador no hace más rápido o más fuerte a un jugador. El entrenador no provoca que sus pupilos tengan capacidad para meter gol, pasar la pelota con ventaja a su compañero, no arriesgarla o cometer una falta. La creatividad del futbol se refleja por las virtudes individuales.

Las formaciones en el campo y las susodichas estrategias, colaboran siempre y cuando existan capacidades destacadas en los jugadores.

Esta semana tendremos final en México. Los “Ricardos” han sido alabados de más en su paso como entrenadores. Recordemos el naufragio de Ferreti en la final de vuelta contra Pumas. Desapareció el señor. La Volpe en ocasiones pretende descubrir otro continente. Tan simple que es el juego siempre y cuando no exista culto excesivo y que su virtud primordial sea no estorbar.