Reseña

Estrenando estadio

Corresponde a los Rayados de Monterrey disfrutar de una nueva casa. El todavía campeón va a visitarlos teniendo la oportunidad de estrenarse, en caso de ganar, para convertirse en el primer forastero en triunfar en tan bella morada. Todo el esfuerzo arquitectónico e ingenieril tiene su encanto y adorno; ya les correspondía una casa de esa naturaleza.  

Alguien triunfará ahí siendo “colado”. Santos, aunque apenas sea temprano en la historia reciente del recinto, pudiera captar la atención para quedar asentado que fue el campeón vigente el encargado de ensuciar el inmueble.Como hay y no entrenador, lo que resulte irá a la contabilidad de todos y de nadie.

Es aquí donde las palabras “proyecto y proceso” se pierden en el infinito porque no hay manera de sostenerlas bajo plena convicción. Los jugadores e interinos, por más en serio que tomen su papel, tendrán la justificación de no contar con un líder que ponga el ejemplo.

Ante esto, más la complejidad del dueño de casa, la derrota lagunera es entendible antes de jugar. Si se contrataron especialistas de distintas naturalezas, no existe el principal.

Monterrey podrá pensar que los 3 puntos deben ser suyos por lo que rodea a la visita; y la razón le asiste. Suele suceder que lo más cercano, se aleja sin entender bien los vaivenes. Por eso, ambos (se supone) tratarán de esmerarse más para lograr su propósito. Uno, respirar; el otro, reconfirmar.

La rivalidad geográfica podrá aparecer en las aficiones, no necesariamente en el espíritu de lucha de quienes andan de capa caída o en los que estrenan casa.

Cualquier juego vale 3 puntos y lo que significan por sí mismos. La derrota verde (más esperada que la victoria) será consecuencia de los nuevos liderazgos arrastrados porque tal decisión fue hecha con pleno conocimiento de causa, pero de repente, se cambió de rumbo.

Santos necesita ayuda. Para acudir al desfile de campeón, sobraba gente y faltaba espacio.

Ahora, y más de visita, es cuando el apoyo se requiere.