Reseña

Entrañable amigo

Tengo un amigo, de mayor edad que yo, inteligente, compartimos el desayuno semanal, está enterado de mis escritos, me hace el favor de leerlos y comentármelos; los critica o festeja, según su parecer.

Todo se lo agradezco siempre, porque me hace pensar, rectificar, moderar o ser más severo, según su parecer. Manuel tiene amplia experiencia financiera y bancaria, es micro empresario exitoso, atento a sus negocios, y con esa peculiar perspectiva, el Santos le interesa de lejos.

No se perturba cuando Santos ha sido campeón ni cuando la pasa mal.Como es mi amigo, y me tiene a la mano en pleno desayuno, aprovecha para burlarse de mí, y de vez en cuando del Santos. Recientemente escribí tres artículos con los siguientes títulos: “Que se atreva a amar al Santos”, “Metodología para no descender” y “Un amor que es importante”; todos ellos dedicados con preocupación al actual momento crítico del equipo lagunero.

Aquí brotó el Manuel, burlón, sarcástico, irónico y festivo (a su gusto) cuando la incomodidad es ajena.

Se ríe, respetuosamente, de mí. Me comparte su veneno.Con el tiempo, he tratado de persuadir a Manuel de la enorme importancia que tiene el Club Santos para la comunidad lagunera.

Lo sabe, pero se hace el desentendido. Me incita a “tirar leña”, que ése es mi estilo y perfil, por eso cuando en mis artículos lee palabras tales como “amor, preocupación, salvación, ayuda”, lo desconcierto, que no soy yo, aunque bien sabe de la conveniencia de tener un equipo de primera división entre nosotros.

Manuel no deja de burlarse de mí; burla que acepto porque además, me la brinda con buena voluntad.Mi entrañable amigo me sirve de termómetro para entender diferentes posturas. Me dice que ando muy meloso con Santos, que no es mi estilo y que el actual momento reclama más golpeteo que caricias. Podrá tener razón.

Lo que no quiere entender Manuel es que la gente lleva al Santos en su corazón, que hoy sufre y es la mayoría de la población la que más me ocupa. Agradezco a mi entrañable amigo, que lo sea, porque guía parte de mis pensamientos y me ubica, aunque también me facilita el camino. También él desea que exista el Santos entre nosotros.