Reseña

El 18 contra el 2

En cualquier lugar del mundo, sin usar nombres propios, si se anuncia que van a jugar el 18 contra el 2, y se notifica que uno de ellos acaba de ser campeón, seguramente la mayoría iba a pensar que el 2 fue campeón. En nuestra realidad es que no; el que acaba de ser el supremo, es el 18.

Esta contextualización es necesario establecerla para entender el partido de esta noche en casa. Si a ello le añadimos que ya lo dirige otra persona, las confusiones de ideas y conceptos, es lo primero que debe ser revisado.Algo ha estado mal; y no es la afición ni la prensa.

Es precisamente aquí donde también los jugadores del lugar 18 pero campeones, se asombran porque sus percepciones fueron unas y las decisiones finales y fatales, han sido otras. Ellos, deberán seguir haciendo lo mismo que saben y pueden realizar, en cualquier idioma y bajo sistema alguno que se pretenda elaborar a estas alturas. La responsabilidad es de todos y de nadie.

La verdad de hoy no es la misma a la de finales de mayo.Si antes, la confusión era, si se podía calificar y resultó que hasta campeones fueron, hoy la confusión es diferente. Hacerle caso o no al recién llegado, pasa a segundo término. Confiando en la estructura mental de cada jugador, debemos imaginar que su “mejor todo” estará puesto al servicio de la búsqueda del triunfo en casa, que urge.

El rival trae buena vibra, ya ganó de visita (en Pachuca) y ha anotado 5 goles de forastero, los mismos que Santos en los seis partidos. Se aprecia algo disparejo todo.El lugar 18 tiene la capacidad intrínseca de exhibir algo espléndido esta noche (que no lo ha hecho) porque le siguen acompañando sus mismas virtudes.

De eso, nada ha cambiado. Tampoco las virtudes le venían de otra persona ni le vendrán debido al cambio. Alejarse del lugar 18, históricamente es muy complicado. Esto, pesa más que cualquier estrategia favorable. Esperemos que el 18 se acuerde que es el campeón.