Reseña

Divorcio de los enamorados

Chivas ha regresado. No sé a dónde, y no me queda claro, cómo, pero está en el primer plano. La fórmula ha sido sencilla; creer más en los errores del rival y aprovecharlos, aunado a las “ayudaditas” arbitrales sin intención, de ésas que van al marcador y también a la magia de la marca.

El problema sentimental, laboral, profesional, de negocios y de no sabemos cuántas cositas más, ha traído como bendición que el sufrimiento ya no exista. El placer es otro no sólo en la ex pareja chiva.

Benditas incongruencias de la vida pues por ellas se llega a la plenitud.Se enamoraron, nos comunicaron su idilio, las fotos iban y venían, los festejos al lado del glorioso uniforme eran la atracción bien intencionada. De repente, sin mucho hacer ruido, el divorcio se anuncia, la indemnización no aparece, las querellas se dejan (se supone) para mejores tribunales y el atractivo liderato general se lo disputan como parte de los convenios no escritos.

¿De quién es la culpa? ¿De quién es el acierto? ¿Quién es la víctima? ¿Dónde estriba el secreto del odio cuando el amor era fulgurante?Guadalajara en ascenso y América en la tribuna mayor.

¿Qué más puede apetecer la nación entera? Si antes, todos se preocupaban por Chivas, ahora la congoja es verlos trepados en el primer lugar.

Afortunadamente los jilgueros tienen sustento y motivos suficientes para enamorarse, ya no de la pareja en divorcio, sino de un súper liderato que muchos anhelan porque siempre ayuda a entender mejor la clase de matemáticas cuyo tópico son los cocientes.Bendito futbol mexicano que admira a Chivas en el gran lugar de honor.

La envidia podrá corroer toda simpatía porque si en algo nos distinguimos los mexicanos, es tratar, a todas luces, de maltratar al bien portado, derrocarlo, juzgarlo por que a él le salen bien las cosas.

Feliz separación de los enamorados que trajo consecuencias agradables para el dueño, porque a la dueña, no piensan ni darle la pensión alimenticia. Es tema de los juzgados. Mientras, a los enamorados los une el divorcio.