Reseña

Después de la tempestad… y No hay mal que dure…

Los dichos populares son sabios. Aplicables al Santos de este viernes, tenemos que “Después de la tempestad, debe venir la calma” y “No hay mal que dure cien años”. El fondo se ha tocado, naufragado y sin aliento de identidad. El ser humano es esclavo de muchas cosas, entre ellas, sus propias palabras.

La afición no está molesta, se encuentra trágicamente desarmada porque el entrenador que dirige a su equipo 4 veces campeón, se ha adueñado de todo, sin aportar ni un peso.“Ya huele a leña”, así me dijo ayer a las 12 horas el mesero que me atiende. Me permití mostrarle la inmensidad de mensajes electrónicos que llegaban a nuestra cuenta, y todos, sin excepción muestran indignidad contra la supuesta identidad. La molestia es mucha, pero existe una sorpresa, porque en el banquillo del Santos seguirá Pedro. He ahí la sorpresa ante tanta anomalía.

El pasado lunes (me dicen) me puso como “loco” por tantas entregas mal de balón que ocasionó la derrota ante Atlas.El pasado lunes dije, refiriéndome a Pedro: “O corriges las malas entregas de balón, o por favor, te vas”. Dicho de otra manera e interpretado mejor; el pasado lunes me anticipé (sin saber) a lo que supuestamente podría acontecer.

No hay novedad alguna. Pero como después de la tempestad viene la calma, alguien con inteligencia y jerarquía deberá intervenir fuerte y drásticamente. Los modos van a importar mucho. Yo, no tengo nada nuevo que añadir. Todo lo que pudiera decir hoy, después de perder ante Atlas, y feo ante Querétaro, ya lo había dicho. ¿Me explico?No me subo al carro de las desgracias para ver al caído, tirado. No es mi costumbre. Pobre afición lagunera que tiene a un forcado como entrenador de su muy amado equipo, lusitano incongruente y antipopular por su conducta individual. Hoy, imposible rescatar a Pedro. De eso, que se encarguen otros. Los señalamientos puntuales y con bases, los externé en su momento. Hoy, es tarde para entender, pero no lo es, para rectificar.