Reseña

Después de tanta espera…

El próximo jueves, adentrada la noche, por fin sabremos el resultado del partido de ida de la final entre Tigres y América, correspondiente al Apertura 2016. La espera ha sido larga, desesperante, tediosa, con olvidos voluntarios o involuntarios. Alguien (jugadores o aficiones) pudo haber tirado al basurero la siempre contagiante ilusión de participar en la última ronda de la liguilla.

Tanto tiempo sin final provoca hastío.Todo este tiempo, muerto o regenerador, tuvo y sigue teniendo su razón de ser así. Lo comprendemos. Al ver al América frente al Real Madrid, perder con goles agónicos de cada lapso, se puede revalorar lo nuestro y mejor apostarle a lo que en casa tenemos, sin alterar el orden ni provocar nuevos desórdenes.

Alguna fórmula mágica, no tramposa, deberán encontrar para la siguiente ocasión.Esta final, la que empezó hace dos semanas pero que todavía no se lleva a cabo, al menos tendrá la fecha navideña como anécdota.

Los seres humanos somos entes de momentos. Esperemos que pronto se nos olvide que uno de los finalistas anda en Japón, para mejor ilusionarnos con otra final más, con clubes que despiertan intereses diferentes.

América ya cumplió un sueño. Tigres se debe a sí mismo, la satisfacción grande.Después de tanta espera…podemos solicitar a los finalistas que se propongan brindarnos lo mejor de su repertorio para culminar un año virtuoso. Que valga la pena la espera. No nos vayan a salir temerosos. La prolongada espera exige algo que aporte una positiva compensación. América y Tigres tienen la oportunidad para demostrarnos su grandeza.