Reseña

Delirio de …

La afición lagunera, la prensa y muchos jugadores del Santos necesitan una o muchas explicaciones de alguien que tenga el cerebro bien ubicado y la conciencia en su lugar. El que manda, se contradijo feamente el viernes pasado en la noche (o ya era sábado) después del partido contra Tigres. Dijo que él respaldaba a los jugadores pero luego señaló a los mexicanos, subrayando que no querían asistir en grupo a la conferencia de prensa, que no fue tal.

¿Acaso hay delirio de persecución o de frustración? ¿El cansancio espiritual ha invadido las esferas íntimas de la institución, todavía amada por la gente?No entiendo, y pocos entienden. O se culpa a los jugadores mexicanos por no apoyar la iniciativa de un argentino, capitán, o se les respalda en todo, a todos, no sólo a los extranjeros.

Bien sabemos que las nefastas declaraciones han ido y venido, desde el objetivo de ser mejores personas, mostrando exactamente todo lo contrario, hasta la celestial acusación del pánico escénico.

Que alguien nos otorgue el beneficio de la duda porque hay confusión.Ganarle al siguiente rival, no es la variable para determinar la conveniencia de prolongar una batalla emocional, delirante, que ha invadido las entrañas de lo es (está dejando de serlo) el ente aglutinador de identidad e integración en nuestra comunidad.

Con mucha facilidad han provocado (favor de no culpar a la afición y tampoco a la prensa) que ese factor de unidad emocional, esa cuenta bancaria emocional que La Laguna tiene, se esté desvaneciendo, diluyendo, porque el delirio de… incompetencia, persecución, malos modos, conceptualización falsa e incongruencia, invaden al éxito de un club 4 veces campeón.Benditas las victorias pero a veces, más benditas las derrotas porque ocasionan tener que tomar decisiones contrarias a lo que débilmente se venía sosteniendo con alfileres.

La contaminación ha dañado. La basura está tirada pero nadie la quiere recoger ni la pone en su lugar. Los olores incómodos proliferan. Esto no se puede sostener con frases hermosas, ni con intenciones llenas de fragancias europeas.