Reseña

Decisiones de Vaqueros Laguna

Existe una sentencia organizacional, condenatoria o no, que sirve de base para señalar o aplaudir. Dice: “Sólo el que no decide, no se equivoca”. Si esto se lo aplicamos directa y exclusivamente a Vaqueros Laguna, la conclusión es felicitar. La gerencia general de esta temporada ha tomado muchas decisiones deportivas.

El hecho de haber tomado tantas decisiones, implícitamente conlleva el riesgo de equivocarse. Es adictiva la decisión con el error. Sin embargo, el equipo está (insólitamente) muy bien posicionado en tercer lugar.

Aquí está la clave y el necesario aplauso. Si la frase de suyo, empuja a la equivocación, estar en un privilegiado y asombroso lugar tres en la Zona Norte, es para reconocer la calidad de las decisiones y el compromiso de los jugadores al lado de su cuerpo técnico.

La variedad de las decisiones cubren todo el cuadro, todo el jardín, a los pitchers abridores, relevo corto, largo y cerradores. Los cambios han sido tantos y tan variados que llegamos a no saber quién jugaba dónde y haciendo qué.Sin embargo, con el paso de las series, se ha llegado a un punto culminante.

Sin saber el resultado final de los juegos de anoche, los números recientes del equipo lagunero en sus anteriores 13 partidos, era de 12 ganados – 1 perdido. Esto es maravilloso; nunca visto por estos lares, producto de la calidad de los peloteros y fruto de tanta decisión bien tomada, cuya tendencia es errar, sólo por el hecho de tener que decidir.

La prueba y el error, han sido factor fundamental, pero se han dado el tiempo suficiente para esperar, y no se han tocado el corazón para soportar actuaciones no deseadas.

La combinación casi perfecta de tiempo, frutos, resultados, logros, posiciones, porcentajes, ganar, perder, promediar, todo eso en paquete, han dado como realce que el equipo convoca, llama la atención, sorprende, admira, gusta, conmueve y provoca que se le apoye.

El beisbol es muy traicionero. Podemos recordar los últimos días del mes de abril, cuando no salía nada. Hoy, exagerando, un toque de bola lo convierten en triple. Insólito. Se considera que ya terminaron las decisiones fuertes.