Reseña

La Cultura de la Crítica

Un aficionado santista de nombre Gaudel de la Rosa, vía twiter me externó que para poder criticar, es necesario ir al estadio para estar empapado del sentir de la gente. Me asombra, asusta y hasta asco da, recibir (y concebir) en estas fechas de tanto avance tecnológico, tal postura.

En mi respuesta, le pregunté. ¿Acaso todos los comentaristas del mundo, acuden a todos los estadios, como requisito para poder opinar, analizar o criticar, lo que acontece en cualquier lugar?Obvio que el susodicho personaje desconoce lo elemental de la crítica.

También se le palpa incapaz para poder observar a través de muchos lentes, lo que en el mundo sucede, como si él mismo no hubiera comentado algo respecto a una jugada, decisión, fuera de juego, penalty o lo que sea, sin tener que haber estado presente en el estadio. Además, empaparse del sentir de la gente es otro tipo de recurso, pero no es necesario para usar el propio cerebro, analizar, reflexionar y opinar.El fondo del asunto es que no hay Cultura de la Crítica. Y esto es sorprendente porque hoy en día, cualquiera hace un señalamiento, en serio o en broma.

El señor De la Rosa, usó la facultad de la crítica y el poder de la misma y fue atendido, sin tener yo el placer de conocerlo. He aquí una variante extraordinaria en nuestro mundo actual. La crítica con sustento (aunque duela) provocará beneficios a quien la sepa recibir con madurez.

Mejoramos por los avisos de nuestra conciencia pero también por lo que el entorno indica.Ante la crítica, podemos estar en desacuerdo pero no podemos abolirla sólo porque desagrada. Aquí radica la esencia de la cultura y el provecho de lo que se aporta.

El sentir de la gente, sirve para sensibilizar, pero no excluye la facultad de manifestar una opinión. Rico el mundo de hoy que está salpicado de ideas, provengan de donde sea sin tener que estar estrictamente en el lugar de los hechos. La inteligencia y la reflexión no tienen estacionamiento.