Reseña

Cristóbal Cortés y Hernán Colón

Nuestro continente americano fue descubierto hace mucho tiempo. Nuestra nación fue conquistada, cientos años atrás. Esa historia se ha labrado con cada acto humano que dejó huella.

Tal parece que somos proclives a no aprender, a no entender, a dejarnos llevar y a ser cómodos, cuando alguien extraño al continente y al país, toma posesión, llega, declara, propone, presume, descarta el pasado, trata de imponer nuevas estrategias, y se da el lujo y gusto de citar a caudillos.

No es fácil interpretar los hechos de la historia y menos valorar las profundas intenciones de sus actos cuando no se estuvo presente.

El pasado lunes 1 de junio hubo un maravilloso evento en La Laguna de la cual todos se sienten orgullosos porque breves días atrás, las conquistas en el campo, contagiaron a los moradores de esta bendita tierra. Hubo orgullo popular por los grandes logros de su equipo y porque la institución ha sido grandiosa. No podemos ser ingenuos ni sumisos.

Santos ha regalado orgullo de ser y existir.

Hay una variable incómoda para el actual torneo. Los equipos que han pisado el lugar 18 a la jornada 5 (que acaba de pasar) terminan por no poder salir más arriba en la tabla al término del torneo. He aquí un objetivo claro y reto para el que hoy dirige. No sé cómo se expresa esto en “vasco”, lo desconozco. De lo que sí estoy seguro es que la tarea es ardua.

Aquí es donde deberá aparecer el nuevo aventurero Cristóbal Cortés y el guerrero paladín Hernán Colón.

Bienvenidos los conquistadores modernos; los que se arrojan al mar porque los dólares son atractivos, aunque (no importa) compartan los mismos ideales y valores. Hernán y Cristóbal han vuelto a encarnar en Cortés y Colón. Están de nuevo, otra vez, en La Laguna. Lo que el Club Santos ha hecho en los anteriores 20 años, pasa a segundo término, por poco lo borran.

Lo nuevo, maravilloso, exitoso y de orgullo, está por llegar.