Reseña

Crisis profunda

Así se dijo (profunda crisis) se aceptó y reconoció pero tal parece que el “supuesto culpable” se encuentra solo, y nadie lo avala. Los jugadores no se dieron por enterados y tampoco pretenden asumir su responsabilidad.

Contra Pachuca, con cierto entusiasmo pero nula idea, sacaron el punto de milagro, porque el rival les fabricó cinco opciones claras y manifiestas de gol, y las falló por error de ellos mismos, sin que haya intervenido de manera directa alguien del equipo en crisis.

Ni Agustín ni nadie se interpusieron para que la casa hidalguense no la metiera.

Esto, ya debe preocupar más, siempre y cuando la inteligencia emocional sepa de qué estamos tratando.

Se logró un punto, sin meter las manos, cuando el oponente hizo todo para golearlos. Increíble que aun así, el entrenador no se dé por enterado. Las crisis va en serio, es profunda y no hay talento para remediarla. Implacable el momento, apto para ver de aquí a 18 meses, tomar decisiones acordes a lo que ya afirmaron que no hicieron.

Las conclusiones se sacan hoy, ya en la fecha 10, sin esperar que llegue Navidad para esperar que el regalo sea la buena vibra, el aliento reconfortante y los aplausos gratuitos.

Nadie debe esperar milagros generosos como los del 31 de mayo pasado. No deben estar dormidos, ni fuera de conciencia. La crisis, aparte de ser profunda, es seria, aunque parece que no todos la definen y aprecian así. No se necesita ser científico para valorar las diferencias.

La diversidad de conductas y declaraciones, ahogan la esperanza. No existe congruencia ni líder.Interesarse en el tema de la crisis profunda es cuestión de ética que no todos la saben jugar; menos valorar.

Con estar bien y haber presumido las 3 copas últimas, muchos están cómodos. Parece que nada malo existe. Mientras no reconozcan todos, incluyendo al recién llegado, que esto no funciona, el sello y lo que digan, es basura porque la crisis está, no desaparece con la rapidez de un huracán, el cual, ya se llevó todo lo bueno que había.

Dan a entender que les agrada estar metidos profundamente en crisis.