Reseña

“Crisis profunda” o “Eso nunca va a suceder”

El Presidente del Club Santos dijo que hay profunda crisis. Otros, entre aficionados y desubicados, han dicho que “el descenso, eso, nunca la va a suceder a Santos”.

Entiendo y no entiendo. Mientras la autoridad máxima declara con apertura, pensando en estos amargos días de otoño, los negados de inteligencia y opositores a la realidad de hoy, tratan de esconder los hechos. Hay una enorme distancia de conceptos.

Uno, declara crisis. Otros, que el posible descenso de Santos, nunca va a suceder.Un “twitero” (Adrián Fernández Trejo) manifestó: “Así como los jugadores, un día salieron a quejarse de los árbitros, que ellos mismos vuelvan a salir a dar la cara hoy”. He aquí otra verdad.

La crisis es de los jugadores, y ellos, con sus malos resultados, poco a poco van llevando al Santos al barranco del descenso.

Por eso, la profunda crisis la debemos reconocer otra vez para seguir insistiendo en la necesidad de modificar conductas para que el fantasma descenso, nunca llegue.Con el actual paso, el aviso del posible descenso ya está dado.

No seamos ingenuos ni bobos. Tratar de ocultarlo es de gente ignorante, de quien sólo desea congratularse tontamente con la institución lagunera. Si me apoyo en lo que externa el entrenador, más me asusto. El desconocimiento de la realidad, es nefasta y son la causa de un posible descenso a futuro.

La frase bella como “No dejes que las dudas de otros te condicionen” sólo sirve para auto engañarse.No debe haber duda de un posible descenso si Santos sigue el ritmo de sus anteriores 46 juegos; y más de sus 10 puntos en 12 partidos del actual torneo.

Eso es numérico, real, objetivo, claro, hasta un niño de 9 años lo comprende bien. La crisis profunda puede ser cáncer incurable. Desear que a Santos nunca le suceda un descenso, es hermoso, pero puede acontecer según lo que vemos hoy.

No nos vayamos por la ruta fácil pero mentirosa.

Recorramos el camino escabroso, recojamos las desgracias, tirémoslas a la basura y que alguien limpie la casa. Sano es reconocer la crisis.

Enfermo es afirmar que Santos nunca va a descender.