Reseña

Conviene perder el amistoso

Los resultados de la época de Miguel Herrera al frente del tricolor son tan escasos como milagrosos. El triunfalismo que muestran está mal fundado y eso le acarrea soberbia y desubicación a muchos. El futbol mexicano, dirigido por quien sea, incluyendo a extranjeros en el campo, no fue capaz de superar en buena lid a Panamá. Se requirió de muy seria ayuda. Y especifiquemos quién es Panamá. Toda su liga, no es superior a la infraestructura y al costo operativo del Club América. He aquí la dimensión de lo que debemos considerar.
En México, muchos se han afanado por ubicar al extranjero por encima del mexicano. He aquí el problema básico que nadie se atreve a enmendar. Nos sobran casos concretos para entendernos bien y rápido. Alan Pulido ya considerado en Tigres ha sufrido la presencia de muchos bultos, incluyendo la desgracia de su entrenador. Parece, afortunadamente, que ya no habrá extranjeros en la Selección Mexicana. Por lo tanto, lo que se logre, que sea con lo producido en suelo azteca. ¿Para qué tanto brinco estando parejo el suelo?
El partido amistoso de hoy, conviene perderse para que los responsables de lo deportivo se ubiquen. El sueño maravilloso de Nueva Zelanda ya terminó, y al despertar aparecieron en Brasil. Eso fue bueno pues los millones se quedaron. Ahora viene lo realmente serio, justificándose que mientras sean amistosos, las pruebas se permiten. Los ruegos a los que despreciaron el viacrucis, para luego aparecer resucitados, nada modificarán. Las metas que se han trazado con cierta displicencia, traerán su facturación electrónica incluida.
Históricamente tenemos un límite, que debemos respetar. Declarar de más no es sano, por eso perder aunque sea en amistoso, es una medicina de ubicación, y a partir de ahí, olvidar el sueño de noviembre pasado. Participar en el mundial de este año, ya es un regalo bastante inmerecido. Según parece, sólo los descalabros obligan a recapacitar; es entonces la medicina adecuada para rediseñar los objetivos a lograr en junio próximo.