Reseña

Conclusiones del Desfile

El ser humano, estando “de buenas”  modifica su voluntad y visión de la vida. Los 5 primeros meses del 2015, para el Club Santos y su afición, fueron asombrosos, contradictorios, inesperados, abrumadores, contagiantes, tristes e inexplicablemente felices. La dicotomía fue la variable convertida en constante.

He aquí la magia de la vida. Los resabios del campeonato deben dejar algunas conclusiones y acciones de cambio positivas. El desfile y sus manifestaciones festivas, servirán para modificar ciertas cosas.

No es el desfile en sí lo que nos incita a reflexionar y ahondar los sucesos trascendentes. No; el desfile es la manifestación cumbre de sentimientos profundos que a muchos miembros de la institución ya se les habían escapado, no habían experimentado o no conocían.

El 24 de marzo pasado después del juego en casa contra Tigres fue la fecha ancla. La clave fue: reconocimiento tácito y explícito de culpas, humildad, silencio y compromiso. De ahí brotó la reingeniería con campeonato añadido.

Felicidades.Eso fue inaudito, increíble.

La gente se volcó con fervor, entusiasmo, pasión y alegría a celebrar lo suyo, lo que ya había probado en 4 ocasiones anteriores. Los que no van al estadio pero les importa el equipo y también gustan de la fiesta y de los triunfos, aportaron la nota diferente para que el Club vuelva a plantear estrategias de mercado, de logística, de comunicación y de futbol. Lo que se volvió a vivir con nuevos protagonistas arriba del autobús, es la mejor lección de cercanía y amor.

Otra vez, son 5 miembros en la familia: directivos, cuerpo técnico, patrocinadores, jugadores y afición. Sin querer, se estaban olvidando de la gente, se les había olvidado el olor del jabón y perfume, marca: “Baño de pueblo”.

Esta vivencia recobrada otra vez, acercará más a todos y podrá provocar acciones sutiles pero profundas para vivir en unión común, en armonía, en comprensión y en plena felicidad. El desfile fue maravilloso.

Más penetrantes serán sus conclusiones.