Reseña

Conciencia fuera de la cancha

El ser humano tiene algo raro en su interior, diferente, no visible, sensible, que a veces no creemos que exista pero terminamos admitiendo que nos acompaña: es la conciencia. De ahí brotan muchas vibraciones que nos permiten estar vivos. Darnos cuenta de lo que sucede, reconocerlo y aceptarlo, es el primer camino para vivir en paz interior. La conciencia de uno mismo conduce a la tranquilidad espiritual siempre y cuando exista cordura y buena voluntad.El futbol debe servir para crear conciencia. Ejemplo: Brasil sabe que le ayudaron sensiblemente el jueves pasado para poder ganar. Su festejo inicia en un arrepentimiento. España puede regenerar su autoestima muy deteriorada por ser el campeón y por haber sido maltratado. ¿Tendrá la capacidad y la conciencia para reconstruir su momento? Uruguay pensaba en todo, menos en perder ante el “débil” del grupo; Costa Rica. Los colombianos sabían que un equipo europeo de baja calidad, tenía que ser su presa fácil.El control de las emociones facilita entenderle al juego y a las conductas. Si Italia superó a Inglaterra, pudo suceder al revés, y no pasaba nada. Japón se moría de todo por eso no podía terminar vivo. Costa de Marfil se entusiasma porque alegra el evento. Chile reconoce que su batalla todavía no empieza. México admite que lo complicado es mañana. Suiza no perdonó a los “ecuatorianos mexicanos”.Todo esto exige conciencia personal, conciencia grupal, sentido de responsabilidad y de pertenencia, sensatez, intuición, conexión con el yo interior y madurez. Las emociones suelen traicionar a la conciencia y el mundial se presta para perder la dimensión de la realidad porque la magnitud del evento forcejea con la conciencia e invita a tener más distracciones y regocijos que reflexión. Que el mundial nos sirva para ubicarnos.